El edificio mantiene, a pesar de diversas intervenciones, la estructura característica del gótico civil catalán, con el patio central, la escalera y la galería. En la fachada lateral que da a la calle de Santa María, destacan los grandes bloques de piedra dispuestos en filas horizontales, dos gárgolas en forma de águila con las alas recogidas sobre el cuerpo y una ventana geminada posiblemente del siglo XVI.
En el interior de la planta baja se observan un conjunto de arcos de piedra y cinco silos datados del siglo XIV.
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