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Vilafranca respira hoy, ocho siglos después de su fundación, unos aires de nobleza medieval alrededor de su barrio gótico en el que se encuentra la Basílica de Santa Maria y su campanario, el antiguo Palacio Real, sede del Vinseum. Museo de las Culturas del Vino de Cataluña, el Palacio Baltà, la casa Gumà, la iglesia de Sant Francesc, la capilla de Sant Joan, la casa Macià y el propio edificio del Ayuntamiento
La cultura del vino está presente en todo tipo de manifestaciones: la arquitectura, la industria y las actividades culturales. En el Vinseum. Museo de las Culturas del Vino de Cataluña se puede hacer un recorrido por la historia de la viña y el vino a lo largo de los siglos y seguir la evolución de las técnicas vitivinícolas desde el inicio de los tiempos. El vino y los placeres de una cocina autóctona se pueden degustar en cualquiera de los establecimientos de restauración o en las celebraciones festivas que demuestran la riqueza de la cocina tradicional basada en las aves y en los productos de la tierra.
El comercio es otro de los atractivos de Vilafranca. La ciudad es un centro comercial donde se encuentra una gran variedad de oferta y donde se combina modernidad, tradición, profesionalidad y una experiencia avalada por más de ochocientos años de actividad comercial.
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